Una captura es uno de los momentos más angustiantes que puede vivir una persona o su familia. En medio del miedo, es fácil cometer errores que terminan pesando durante todo el proceso. La buena noticia es que la ley establece reglas claras y derechos que lo protegen desde el primer minuto. Conocerlos marca la diferencia.
Las 36 horas que lo cambian todo
Salvo en caso de flagrancia, nadie puede ser privado de la libertad sino por orden escrita de autoridad judicial competente. Y, capturado por la razón que sea, toda persona debe ser puesta a disposición de un juez de control de garantías dentro de las 36 horas siguientes.
En esa audiencia el juez revisa si la captura fue legal, la Fiscalía puede formular imputación y se decide si procede una medida de aseguramiento (que puede ser privativa de la libertad o no). Es decir: en esas primeras horas se juega buena parte de lo que vendrá. Por eso la defensa técnica debe activarse de inmediato, no «después».
En esas primeras horas se juega buena parte de lo que vendrá.
Sus derechos desde el momento de la captura
- Conocer, de forma clara, el motivo de la captura y la autoridad que la ordena.
- Guardar silencio. No está obligado a declarar contra sí mismo ni contra sus familiares cercanos.
- Designar un abogado de confianza y entrevistarse con él en privado. Si no tiene, el Estado debe proveerle un defensor público.
- Comunicarse con un familiar o persona de confianza para informar su situación y paradero.
- No ser sometido a tratos indignos ni a interrogatorios sin la presencia de su defensor.
Qué hacer
- Pida un abogado de inmediato y no responda preguntas de fondo hasta que llegue.
- La familia debe ubicar dónde está la persona (estación, URI, sede de la Fiscalía) y la autoridad que practicó la captura.
- Anote todo: hora, lugar, nombres y entidad de quienes intervinieron. Esos detalles pueden ser decisivos para discutir la legalidad de la captura.
- Mantenga la calma y la cortesía. La cooperación respetuosa no implica renunciar a sus derechos.
Qué NO hacer
- No dé «explicaciones» ni declaraciones espontáneas sin su abogado, por más inocente que crea ser. Lo que diga puede usarse en su contra.
- No firme documentos que no haya leído o que no entienda.
- No intente «arreglar» la situación con quienes lo capturaron.
- No oponga resistencia física.
Por qué pesan tanto las primeras horas
En esas primeras audiencias se define si la captura se mantiene, qué delito se le imputa y si enfrentará el proceso en libertad o privado de ella. Una defensa presente desde el inicio puede controvertir la legalidad de la captura, cuestionar la medida de aseguramiento y proteger sus derechos antes de que sea tarde.